Las competiciones de San Huberto son pruebas de trabajo con perros de muestra que reproducen, de forma reglamentada, una jornada real de caza menor con escopeta. Esta modalidad combina la habilidad del cazador y la calidad del perro en un ejercicio conjunto donde se valora tanto la técnica de tiro como, especialmente, el trabajo del perro en el campo.
Durante la prueba, el participante —acompañado de su perro— recorre un terreno delimitado en el que se siembran piezas de caza menor. Los jueces evalúan principalmente la búsqueda del perro (amplitud, método y adaptación al terreno), la firmeza y calidad de la muestra, el respeto al vuelo o al disparo, la obediencia y la compenetración con su conductor. Asimismo, se tiene en cuenta la seguridad en el manejo del arma, la eficacia en el disparo y el comportamiento general del cazador durante el recorrido.
El objetivo no es únicamente el abatimiento de piezas, sino valorar el conjunto de la acción cinegética: estilo, deportividad, respeto por la normativa y por el medio natural. Las competiciones San Huberto representan así una de las modalidades más completas dentro de las pruebas de caza práctica, destacando la tradición, la formación y la responsabilidad del cazador y su perro.