Los Recorridos de Caza son una modalidad deportiva de tiro al plato cuyo objetivo es simular, dentro de lo posible y siempre en un entorno controlado, las situaciones propias de la caza menor, pero utilizando platos en lugar de piezas vivas. Esta disciplina pretende recrear la esencia de la caza en el mejor sentido de la palabra: rapidez de reacción, intuición, lectura de trayectorias y precisión en el disparo.
La prueba se desarrolla desde un puesto fijo, donde el participante debe enfrentarse a una serie de platos de distintos tamaños, grosores y colores, lanzados por máquinas estratégicamente situadas en el terreno. Estos platos salen proyectados a velocidades variables y con trayectorias diversas —ascendentes, descendentes, cruzadas, rasantes o parabólicas— que imitan los vuelos y movimientos característicos de especies de caza menor como perdices, faisanes, patos o conejos.
Los recorridos se diseñan aprovechando la orografía y las características del entorno, de modo que cada campo presenta situaciones diferentes que obligan al tirador a ajustar continuamente su postura, el encare, la anticipación y la técnica de tiro. Esta variedad convierte cada competición en una experiencia dinámica y exigente, en la que no solo se valora la puntería, sino también la capacidad de adaptación, la concentración y el dominio técnico.
En definitiva, los Recorridos de Caza combinan precisión, reflejos y estrategia, ofreciendo una práctica deportiva que mantiene vivo el espíritu cinegético en un marco seguro, reglamentado y competitivo, fomentando al mismo tiempo el respeto por la tradición y la superación personal dentro del tiro deportivo.