Las competiciones de Podenco Andaluz y Maneto reproducen de forma reglamentada una jornada real de caza menor, trasladando al formato de campeonato el trabajo tradicional de estas razas sobre el conejo en terrenos de monte bajo y vegetación espesa. Cada participante puede competir con uno o dos perros, integrados en baterías formadas normalmente por entre cuatro y seis ejemplares que trabajan simultáneamente en un terreno delimitado y bajo la supervisión de jueces especializados. Durante un tiempo establecido, se valora el conjunto del trabajo del perro: amplitud y método en la búsqueda, capacidad de localizar y levantar la pieza, intensidad en la persecución, voz o latido, resistencia física, iniciativa, control y compenetración con el conductor, así como el respeto y trabajo equilibrado dentro del grupo. No se trata únicamente de contabilizar capturas, sino de evaluar la funcionalidad, la pasión y la pureza del instinto cinegético, garantizando la conservación y mejora de estas razas en su vertiente de trabajo.